sábado, 10 de enero de 2026

Enero ¿va volando...? ¿o soy yo el que ya no lo siente tan pesado?

Enero suele ser un mes complejo para muchos profesores universitarios en Colombia que no contamos con nombramiento en universidades públicas. Nuestros contratos, generalmente de 10.5 meses, hacen que entre mediados de diciembre y finales de febrero no recibamos ingresos. Durante años, este periodo posterior a las celebraciones decembrinas estuvo marcado por la ansiedad, el estrés y una sensación constante de incertidumbre.

Sin embargo, este año ha sido distinto. No porque tenga dinero o ingresos en este momento, sino porque, al menos hasta ahora, me siento tranquilo. Enero parece ir más rápido, como si rodara sin hacer tanto ruido. Tal vez sea el orden que logré construir, tal vez la compañía que hoy tengo en el camino. No lo sé con certeza. Lo que sí sé es que ya estamos cerca de la mitad del mes, que se aproxima el final de estas vacaciones obligatorias no remuneradas y, por primera vez en mucho tiempo, no me siento ansioso.
Espero que, con la nueva legislación laboral colombiana, esta realidad cambie en un futuro cercano. Sería justo y necesario. Mientras tanto, me permito reconocer algo sencillo pero valioso: este enero lo estoy viviendo mejor que los anteriores. Quizá, otra vez, tenga que ver con quienes hoy me acompañan. O quizá, simplemente, sea culpa de una pidaña que me alegra los días.