domingo, 10 de abril de 2016

Verte...

Mirarte, un placer que he descubierto últimamente, 
no importa si estamos en el mismo espacio o usamos las herramientas electrónicas. 


Ver tu bello rostro reconforta, más aun, cuando lo adornas con tu sonrisa. 

Esa sensación descriptible de volverte a ver justo después de que dejo de hacerlo, esa necesidad de saber de ti, de una u otra manera me conforta, no importa lo que puedan llegar a decir, no importa lo que te haga desconfiar, son sensaciones que no puedo manejar y que por el contrario, me manejan.

Ahora, justo después de que deje de verte, lo único que quería hacer era volver a verte; muchos dirían que es enfermizo, no lo se, no soy quien para decirlo. No me preocupa el después, estoy disfrutando el ahora procurando que este presente evolucione a algo más grande.

Verte, siempre me hace volar, no solo me disipa el genio, no solo me conforta, me relaja, sino que me inspira, de alguna manera quiero saber más, tener todas las respuestas para poder explicártelas después, estoy seguro que de tener una guitarra aquí mismo estaría expresando esto con unos acordes...


¿Qué es esto? ni idea, tampoco quiero definirlo, solo quiero que llegue de nuevo el momento de verte para poder fundirme en un abrazo contigo. ¿Que todo es precipitado? no lo se, quizá, todo depende, aveces las personas llegan para marcarte, para cambiarte y revolucionar, para sacar lo mejor y aveces hasta lo peor de uno mismo, solo los resultados podrán definir que fue todo esto, te dije que esperaría, no se que debo esperar pero lo hago, estoy convencido que las mejores cosas de la vida, las mas grandes recompensas toman tiempo.

Quiero mirarte, cada segundo, es algo loco, pero tu sonrisa vale la pena... esas conversaciones indefinidas, infinitas donde nos escuchamos, tan necesarias, que de alguna manera ya nos hacen falta, como el verte, escucharte sonreír.