martes, 22 de marzo de 2016

Cuento corto





Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el Cielo en una flor silvestre,
Abarca el infinito en la palma de tu mano 
Y la eternidad en una hora
.
William Blake

Y mientras duerme la princesa, el caballero la espera.. La aguarda.
Toma de su saco un deseo,
y lo guarda en la ventana,
espera la media noche,
rogando al cielo y a la estrella lejana,
pide con todas sus fuerzas,
dejar de ser una rana. Pero al otro dia ella duerme,
y el no llega para verla,
espera,
siempre espera,
el dia para tenerla. Y dice junto a la cama:
- Cuando me mire y sepa,
que "caballero y rana", 
son cosas insignificantes 
cuando uno ama con toda el alma. 
Que ser pobre no es deshora , 
deshonra es no admirarla,
que la plata se consigue, 
que uno vuela sin alas. 
Que uno puede amar, 
sin necesidad de tener nada. La princesa sigue en sueño, 
El no deja de pensarla, 
más allá de su maquillaje Él sabe, èl lo sabe, 
que no tiene maquillaje su alma. Que no es su cara,
que no es su ropa,
que no es nada que no puede compararla,
que debe tener fé en el deseo,
en esa estrella lejana…